Odio verte
ahí, mirando, ausente, como una sombra. Odio tenerte tan lejos y poder tocarte. Y Odio cada una de tus ilusiones inocentes, no me interesa saber que te paso el
día de hoy.
Simplemente quiero saber que es lo que pasa por tus cabezas, cuando todo se convierte en un amargo color rosado
No hay comentarios:
Publicar un comentario