Por más que haya querido ocultarlo, o simplemente negarlo, la verdad ha salido y está expuesta. Mil y un veces critiqué, pensando que sería fácil no dejarse llevar o, al menos, negarse. Y una vez más, me he vuelto a equivocar.
Me vendí.
Todas mis creencias. Todos mis valores. Mis luchas. Ausencias. Todas, desaparecen. Todas. Una vez mas.
Y justo cuando había creído volver a recuperarlas, haber recuperado el entusiasmo de levantarme todos los días y pensar que hoy podía ser diferente si ponía de mi, se desvanecen.
Creí que podía tener una vida, que podía no arrastrarme por la rutina, que mis obligaciones se iban a ver impuestas por mi. Pero la verdad es que estaba siendo, no ciega, sino hipócrita.
Es así, SOY HIPÓCRITA. Y me conviene aceptarlo.
1 comentario:
no en realidad las palabras salen solas.
lo mas dificil de todo es hacer que los demas las entiendan.
las mentes de algunos sobrepasan los limites de la imaginacion
y sumando..
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